20 de diciembre de 2009

EL CASO HAITIANO (1)


En estos días como en otras ocaciones he visto con paciencia como la prensa nacional se hace eco de la minusculas repatriaciones que se hacen desde la República Dominicana hacía su vecino país Haití, logrando alcanzar titulos de relevancia.

A la vez veo con cierta inquietud que la prensa nacional no se hacen eco de la cantidad de haitianos/as que a diario se suman a la población dominicana en calidad de ilegales y que demandan  de servicios básicos como alimentación, energía eléctrica, servicios sanitarios, salud y educación que debe proveer el estado ya que de manera ilícita hacen  uso de ellos.Sin contar que miles de dominicanos/as aún no pueden disfrutar de estos servicios.


Y sobre esto tenemos la presión internacional sobre nuestros hombros bajo el supuesto hecho de que los maltratamos y que somos racistas como si fuese poco tener que darle trabajo, educación y demás... Parece que nuestros medios noticiosos siguen el juego a favor de la marea que apoya esta versión errada de los hechos.

Pienso que lo que debiera ser titular en los medios nacionales una vez por mes al menos es como les damos a los haitianos acogida sin ser nuestra la responsabilidad de albergar los habitantes de un pais que por su propia culpa o por la de sus asesores han incurrido en pobreza extrema. Solo por ser nuestros vecinos hemos asumido un rol digno de felicitar por la humanidad que caracteriza el pueblo dominicano.


Les aseguro que nunca será un titular en New York Times el hecho de que cien dominicanos/as fueron repatriados por ser ilegales ya que se ve como algo rutinario y de importancia minuscula.

Dominicanos/as revisemos nuestro rol en esta dirección, veamos que escribimos y cual es la esencia de cara a nuestra realidad. No olvidemos que los haitianos/asmerecen nustra absoluta solidaridad, pero no implica esto que abusen de nuestra bondad quienes no aportan mas que palabras para que la realidad haitiana sea distinta.