24 de junio de 2011

Fabula de Esopo

Una golondrina que retornaba de su largo viaje, se encontraba feliz de convivir de nuevo entre los hombres.


Construyó entonces su nido sobre el alero de una pared de una Corte de Justicia y allí incubó y cuidaba a sus polluelos. Pasó un día por ahí una serpiente, y acercándose al nido devoró a los indefensos polluelos. La golondrina al encontrar su nido vacío se lamentó:


-Que desdicha la mía, que en este lugar donde protegen los derechos de los demás, yo soy la única que debo sufrir.

Esopo Fabulista Griego
Esopo